lunes, 13 de junio de 2011

A la tarde,
cuando la luz del reino de cristal
sobre la apariencia del real
comience a deshacerse
continuaré a inventar los límites
de esta prisión con puerta abierta
al celeste de los cielos
Lo haré con palabras depositadas
al ras del suelo junto al más diminuto
grano de polvo hierba o humilde flor
como ofrenda como ruego
en silencio para no interferir
con la opulencia de los procesos
que han hecho de mi
un eslabón en el medio de la cadena
una neurona inquieta en esta masa
tibia de carne y huesos
pero también esta carcel
que no es que pese poco
es mi jardín cotidiano
que se abre cuando abro yo mis ojos.






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