¡Ah!, que alegría es salir sin afeitarse
con las manos ociosas en los bolsillos
ver a la gente y sus manías de charlar
sosteniendo con tosudez sus razones
o a las mujeres que miran las vidrieras
solo por el gusto de soñar con vajillas
y zapatos,
detenerse en los portales,
hablar del tiempo que jamás es el propicio
o del partido del Domingo que perdimos
o ganamos
mirar pasar a mi vecina que cada día
está mas linda y no sé si lo sabe...
pero qué bochorno es ver al basurero
que me saluda y se lleva mis excesos
Qué maravilla el verdulero
que con sus verdes clorofila
me deslumbra con los coles de Brusela
las espinacas, las acelgas y el carnicero
que a pesar de su oficio deleznable
me dice que es necesario comer carne
Pero no sé como consolar
a la abuela escandalizada
contra el furor callejero y contra el cartero
que hoy tampoco le ha traido nada
solo boletas a pagar y propaganda
¡Ah! que maravilla es tomar un café
ver a la gente cruzado de brazos
y dejarte llevar por esa costumbre
que aprendiste viviendo sin esperar nada.