A nuestra derecha el rio con prisa
y nosotros con nuestra pobre sangre
detenidos o volviendo hacia atrás
continuamos en silenciosa subida
en busca de las fabulosas fuentes
Puede ser que falte tanto o que
un momentaneo e insólito resplandor
que al asomarse a nuestros corazones
oscurezca por una rato la meta
para luego continuar a caminar
abandonando a lapsos y sin decidirlo
este nido de cielo y verde humedad
que nos devora de a poco y tratamos
de adomesticar con nuestras mansas
palabras
Y más allá la montaña quebrada
por la cual continuan a pasar hombres
en busca de una felicidad que no saben
que se la llevan encima
¿Será solo cuestión de andar o de amar
lo que no llegará nunca jamás?
o tratar que estas montañas
este bosque inmoto
esta hierba frágil
estas flores de perfume sutil
este rio que nos envejece
comprendan nuestro lenguaje
para no ser tan trashumantes
tan momentaneos
tan humanos con sueños y sin alas.